Ver Tamara de Anda ‘Plaqueta’ explica por qué un piropo no es un halago sino una forma de acoso Online

Abril Mulato / Mónica Cruz
El País / Verne
Marzo 22, 2017

La bloguera fue objeto de burlas y críticas por relatar cómo denunció a un taxista que la piropeó

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Cortesía: Tamara de Anda

“¡Guapa!”, fue el grito que Tamara de Anda escuchó mientras caminaba por una calle de la delegación Cuauhtémoc en la Ciudad de México. La bloguera notó que había sido un taxista quien lanzó el piropo. “Nadie te pidió tu opinión”, le respondió. El hombre dijo que el comentario no era para ella, con tono burlón, según cuenta la escritora en su columna en el medio Maspormás. De Anda pidió el apoyo de un policía de tránsito quien llevó el caso a un Juzgado Cívico, donde el hombre fue procesado por una falta administrativa. Él, al rehusarse a pagar una multa, pasó una noche en el centro de detención, conocido como el torito.

De Anda, conocida como Plaqueta, relató lo ocurrido tanto en su cuenta de Twitter como en sus columnas en Maspormás y El Universal. Su apodo se convirtió en trending topic la semana pasada y su caso despertó un debate en redes sobre la posibilidad de denunciar un piropo como una forma de acoso callejero.

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(pinchar en la imagen para ir al hilo base del twitt)

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“Es importante que los acosadores empiecen a enterarse de que los piropos no son tal cosa, y que está de la verga hacer sentir inseguras y vulnerables a las mujeres”, comenta De Anda a Verne vía telefónica. “Eso se llama acoso. A ver si son tan valientes a la hora de enfrentar las consecuencias, porque es una falta administrativa”. La bloguera basó su acusación en el artículo 23 de la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México:

Artículo 23.-Son infracciones contra la dignidad de las personas; I.Vejar o maltratar física o verbalmente a cualquier persona.

La sanción por esta falta son 11 a 20 veces la unidad de cuenta de la Ciudad de México (75 pesos) o el arresto de 13 a 24 horas.

“Si hay un policía cerca (en el transporte público por ejemplo), hay que denunciar a acosador”, apunta De Anda. “Y si hay tiempo de proceder, hacerlo. Es de hueva, pero no tan de hueva como una denuncia en el Ministerio Público. Es ir al juzgado cívico más cercano, esperar turno, enfrentarse a la burocracia, pero es relativamente sencillo”. El Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México, confirmó a Verne que la columnista realizó este proceso para denunciar el acoso y la dependencia la auxilió en su denuncia.

Andrés Gómez Espinosa, psicólogo del Instituto Mexicano de Psicooncología, dijo a Verne en una entrevista que en México el piropo callejero es más celebrado que criticado. “El piropo se considera admisible, incluso como si fuera una creación literaria o artística, pero es un acto invasivo”, comentó. “Se asume una condición de superioridad y el derecho a juzgar el cuerpo del otro”, dice. Él y sus estudiantes lanzaron una campaña con una veintena de sitios de construcción para colocar mensajes en los que se asegura que los trabajadores no harán este tipo de comentarios a las mujeres que pasan cerca del lugar.

“Si la situación es relativamente segura, si hay más gente en la calle o en el transporte y no es un lugar aislado y oscuro, no hay que quedarse callada”, comenta De Anda. “Los acosadores no esperan que contestes. Están acostumbrados a que bajemos la cabeza y no hagamos nada. Verlos a los ojos y responder lo que sea, incluso Gracias, los saca de pedo. Mi respuesta estándar es: Nadie te preguntó tu opinión o Cállate el hocico, esa última es cuando voy en la bici y se los grito de lejos”.

Aunque la escritora obtuvo decenas de felicitaciones y mensajes de apoyo en su cuenta de Twitter, también recibió numerosas críticas e insultos por su decisión y la apodaron #LadyPlaqueta. “La primera mujer fea que consigue sus diez minutos de fama gracias a la debilidad visual de un taxista”, se leía en un tuit. “El acosador merece un castigo, no por gritarle guapa sino por tener mal gusto”, fue otro de los comentarios.

“Ya me lo esperaba”, dice De Anda. “Le pasó lo mismo a Las Morras y a Andrea Noel. Me dan mucho oso los que no son trolls-trolls sino humanos en el tren del mame, me da mucha pena que su chiste más recurrente sea El taxista estaba ciego, estás bien culera y que crean que son muy graciosos”.

Una de las imágenes más compartidas con el hashtag #LadyPlaqueta es una donde se comparan dos tuits de De Anda. En uno cuenta que el dueño del bar Covadonga la saludó con un ¡Hola, guapa!, en el otro denuncia al taxista que le gritó ¡Guapa! “Aprendí que si un piropo viene de alguien que es moreno, feo y pobre es una falta administrativa”, se lee en el tuit que acompaña la imagen.

En su columna en El Universal, De Anda argumenta que el punto de la denuncia no es el contenido del grito sino la circunstancia. “No importa cuánto citan a Foucault y Sabines para justificar lo injustificable: gritarle chingaderas a las mujeres en la calle”.

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Catalina Ruiz, cocreadora de la plataforma sobre feminismo (E)stereotipas, escribió en su blog que el troleo hacia De Anda podría inhibir a otras mujeres a denunciar. “Culpabilizar a Tamara no solo es inoficioso sino nocivo, porque el mensaje que envía es que este es el lío en que te vas a meter si osas atreverte a denunciar”, apunta. “Primero te van a hacer responsable por el destino de tu agresor, y este chantaje es mucho más poderoso cuando el agresor es alguien cercano”. De Anda añade: “Estoy tranquila, fuera de nuestra burbuja la banda está cabrona de misógina, nomás no es bonito recordarlo así de golpe”, comenta.

Fuente

 

A lo mejor las feministas recalcitrantes me podrán hacer citar ante el Juez Cívico, pero yo me pregunto: ¿acaso responder, como lo RECONOCE la misma Tamara, con un Cállate el hocico no es también una falta administrativa, según el mismo Artículo 23 arriba referido? ¿o es que por el hecho de que lo exprese una mujer que se ha sentido agredida por un piropo deja de serlo?

Andrés Gómez Espinosa, psicólogo del Instituto Mexicano de Psicooncología haría bien en tomarse una laaargaaassss vacaciones. Mira que considerar que mediante la expresión de un piropo “Se asume una condición de superioridad y el derecho a juzgar el cuerpo del otro”. Se ve que el ARTE del piropo no es su fuerte y, como no sabe PIROPEAR, pues dice lo que venía bien en la entrevista que, de alguna manera la iba a redituar en que fuese citado en un artículo. Mejor que se acerque a los EXPERTOS en ese nada fácil ARTE y deje de estar inventándose "sesudos" pseudo-análisis. Si Andrés Gómez es psicooncólogo (La psicooncología es la especialidad dentro de la psicología de la salud que se ocupa de atender a los pacientes afectados por cáncer y a sus familias. Estudia las relaciones entre variables biopsicosociales, el inicio y la progresión de la enfermedad oncológica. En todo momento y en cada fase de la enfermedad, los estresores pueden ser diferentes y totalmente únicos para cada persona y familia, y desde la psicooncología, se ayuda a afrontar el impacto emocional de la enfermedad y del tratamiento para mejorar la calidad de vida. Y todo lo que minimice el sufrimiento), la pregunta sería: ¿qué tiene que andar "metiendo su cuchara" en un caso en el cual no hay alguien afectado de cáncer? ¿O será que ahora los piropos causan cáncer? :D

Me parece que Tamara ha sufrido (o sufre) de algún género de problema para interrelacionarse afectivamente con sus congéneres del sexo masculino y descarga su frustración rehusando todo género de expresión que le signifique tener que renunciar a sus convicciones acerca de las personas del sexo masculino. Ya me imagino cómo sería una relación afectivo-amorosa con Tamara: "buenos días Tamara, dormiste bien?", "Tamara quería saber si puedo invitarte al cine" (no vaya a ser que la cercanía de las butacas en la oscuridad también la considere una agresión y exija que durante la proyección se tengan que mantener las luces encendidas en la sala), "que duermas bien Tamara" (y cada quien a su cama -SEPARADAS- para que no vayan a agredirla, evitando siquiera voltear a ver hacia el lado en que ella está acostada), nada de llevarle flores ó, en todo caso, no entregarselas personalmente y dejar una escueta nota -manejada con guantes, para no dejar sus huellas dactilares- que diga "si la persona de sexo femenino llamada Tamara de Anda desea tomarlas, puede hacerlo", menos aún invitarla a comer/cenar, a menos que sea una "invitación" tipo ejecutivo (una nota formal en la cual se le hace una atenta invitación -sólo con su nombre, nada más- a comer/cenar a… y no mirarla siquiera durante la comida/cena), en fin… pobre mujercita, que parece ser padece de un desorden bipolar (ver la última imagen) emocional severo.

Estoy de acuerdo en que en no pocas ocasiones los fulanos que expresan algo que según ellos es un piropo (no toda expresión que trate de "chulear" a una mujer es un piropo) no es sino una expresión, a veces tremendamente VULGAR, que resulta más bien OFENSIVA (incluso para un hombre que la escucha al pasar). Pero considerar que la palabra GUAPA es OFENSIVA… No alcanzo a imaginar de qué manera esa palabra pueda resultar OFENSIVA… ¡a menos que la mujer que la escucha no se considere como tal y que, en consecuencia, se están burlando de ella! De ser así, pues esa mujercita sí que necesita acudir a un especialista… para que aprenda a valorarse a sí misma, no al Juez Cívico para demandar a quien tuvo la "OSADÍA" de considerarla GUAPA. Y si esa misma personita VALORA DE DIFERENTE MANERA LA MISMA PALABRA (ver última imagen), pues entonces es ella quien necesita urgentemente atención psicológica.

Lo que sí no se puede pasar por alto, es la vulgaridad en muchas de sus expresiones. El advenimiento de las llamadas redes sociales a dado lugar a que ya cualquiera que se cree su propio espacio cibernético denominado en la jerga como "blog", se considere a sí mismo con el derecho a sentirse una autoridad en materia de comunicación. Y así tenemos a personas como Tamara, que con un léxico bastante vulgar y poco cuidado se siente una GRAN COMUNICADORA. Y lo peor es que haya algunos medios establecidos que les abran sus puertas para, imagino, mantenerse "en la onda" y atraer a esa gran masa de personas que sólo se dejan llevar por las llamadas redes sociales. Bi$ne$$ are bi$ne$$
Mi última reflexión es: ¿será que lo que OFENDIÓ a Tamara es que el taxista le dijera que el piropo no era para ella? :D

 

En lo personal, pienso que si decide o no denunciar, es muy su pedo. Cada quien tiene el pellejo así de delgado o no.

Lo que no me explico -y que es la causa de todo el desmadre- es la oligofrenica necesidad de tuitear cada maldito acto realizado.

Si su finalidad era realizar un acto legal y que ella cree correcto, va. Perfecto; lo logró y fué un triunfo para ella. Pero al dar a conocer eso por la correctísima red social de su preferencia, me suena más a pose y a baños de falsa superioridad moral y progresismo de cuarta. Y se entiende cuando responde cosas como "la banda afuera, humanos en el tren del mame, me dan oso", a un caso que nadie más que ella toma en serio.

Lo que le embone, pues.

Saludos.

 

Así es mi buen Compu. Nadie le puede negar su constitucional derecho a denunciar lo que ella estime conveniente. Lo que es de risa loca es que ella misma sea un mar de contradicciones, que se "hace bolas" con sus propias ideas y que parecería haberse contagiado de la compulsiva manía de Mr. PresiTrump de publicar en Twitter cualquier… "cosa" que hace (con un lenguaje bastante en ocasiones bastante soez -lo cual, a la "delicada damita" no le causa agruras-)… ¡y pavonearse de sus "triunfos"! (de alguna manera tenemos que llamarlos). Difícil saber que será lo que le embone, ya que ni ella misma sabe de que "calibre" es :D (y con ésto no me refiero a sus zonas… inmencionables -por aquello del Art. 23 de la Ley de Cultura Cívica de la CDMX- … sino a lo que sea que tenga en el cráneo).

 

El término pornografía o porno (en su forma abreviada) hace referencia a todo aquel material que representa actos sexuales o actos eróticos con el fin de provocar la excitación sexual del receptor. Desde la década de 1970, el cine pornográfico ha estallado hasta ser el género pornográfico más típico. A veces «pornografía» se entiende como «cine pornográfico», aunque en absoluto han desaparecido la literatura y el arte eróticos.